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El curry verde tailandés de pollo es uno de los curris más emblemáticos de Tailandia, conocido por su color verde intenso, su aroma fresco a hierbas y un nivel de picor medio que se equilibra con la cremosidad de la leche de coco. Es un plato versátil que se sirve tradicionalmente con arroz jazmín y combina (el arroz no esta incluido) muy bien con verduras como calabacín, zanahoria, pimiento, ejote, perfecto para comidas completas de diario o para compartir en mesas tipo mezze asiático.
Su textura es ligeramente espesa y muy cremosa, con una salsa que se adhiere bien al pollo y a las verduras, mientras que la pasta de curry verde aporta notas de chile verde, cilantro, albahaca y jengibre, creando un sabor herbal, cítrico y especiado a la vez. Se prepara sofriendo la pasta de curry verde en aceite y en la parte grasa de la leche de coco, añadiendo después el pollo troceado, el resto de la leche de coco, un poco de agua y las verduras, dejando cocinar a fuego medio hasta que el pollo esté tierno y las verduras al dente.
Ingredientes: pollo troceado, pasta de curry verde tailandés, leche de coco, calabacín, ejotes, zanahoria, cebolla, ajo, jengibre, cilantro, aceite vegetal, salsa de pescado, salsa de soya, vinagre negro, azúcar y sal.
Consumir antes de: 2–3 días, manteniendo el curry refrigerado en recipiente hermético; recalentar a fuego bajo en olla o sartén, con un chorrito de agua o leche de coco adicional si es necesario para recuperar la textura cremosa. Para conservación prolongada, se puede congelar hasta 2–3 meses y recalentar directamente desde congelado o tras descongelar en refrigeración, removiendo bien para que la salsa quede homogénea.
El curry amarillo tailandés de pollo es un guiso cremoso y aromático, típico de la cocina de Tailandia, ideal para quienes buscan sabores exóticos pero de picor suave.
Perfecto para acompañar con arroz jazmín o basmati (El arroz no está incluido), funciona muy bien como plato principal en comidas diarias o cenas informales, ofreciendo una combinación reconfortante de pollo, patata y leche de coco. Su textura es sedosa y ligeramente espesa gracias a la leche de coco, mientras que la mezcla de especias como comino y cilantro le aporta un color amarillo intenso, notas cítricas y un perfil aromático cálido y equilibrado.
Se elabora a partir de una pasta de curry amarillo sofrita en aceite, a la que se incorpora pollo en trozos, leche de coco, patatas, cebolla y otras verduras como zanahoria, ejotes y pimientos, dejando que todo se guise a fuego medio hasta que la carne quede tierna y la salsa bien ligada.
Ingredientes: pechuga de pollo, pasta de curry amarillo tailandés, leche de coco, patata, cebolla, zanahoria, ejotes, pimientos, aceite vegetal, caldo de pollo, salsa de pescado, salsa de soya, vinagre negro, curcuma, azúcar y sal.
Consumir antes de: 2–3 días, conservado en refrigeración en un recipiente bien cerrado; recalentar suavemente en olla o sartén con un poco de agua o caldo, sin hervir fuerte, para preservar la textura de la salsa. Para periodos más largos, se puede congelar ya cocinado hasta 2–3 meses y recalentar a fuego bajo, mezclando de vez en cuando para que la salsa vuelva a emulsionar.
El Aderezo de Pescado Thailandese - Nam Pla es un aderezo estilo tailandés que combina el sabor intenso y salado de la salsa de pescado con el toque cremoso y crujiente del cacahuate tostado, ideal para usar como dip, para terminar ensaladas tipo thai, noodles fríos, rollitos primavera o para darle un punch umami a pescados, mariscos y pollo a la parrilla.
Ingredientes: salsa de pescado, salsa de soya, vinagre negro, cacahuates tostados troceados, jugo de limón, chile seco y fresco en rodajas, ajo picado, azúcar, agua y un toque de hierbas frescas como cilantro para equilibrar lo salado, lo ácido y lo picante.
El Aderezo de Pescado Thailandese - Nam Pla – nam pla casera se conserva en el refrigerador de 5 a 7 días en un frasco bien cerrado; es importante mezclarla antes de usar para reincorporar los cacahuates y los chiles que se asientan en el fondo.
El chili crisp oil estilo chino es un aceite picante crujiente, preparado con chiles secos, ajo y especias fritas en aceite, con semillas de ajonjolí tostadas que aportan textura y un sabor tostado y ligeramente ahumado; ideal para terminar platos como dumplings, fideos, arroz frito, verduras salteadas o hasta huevos y bowls de arroz.
Ingredientes: aceite vegetal, chiles secos en hojuelas, ajo y cebolla fritos, semillas de ajonjolí blancas y negras tostadas, sal, azúcar, granos de pimienta y un toque de aceite de ajonjolí para reforzar el umami.
El chili crisp oil casero se conserva en un frasco bien cerrado, en lugar fresco y seco o en el refrigerador, de 1 a 2 meses, siempre usando utensilios limpios y procurando que los ingredientes sólidos queden bien cubiertos de aceite para mantener su textura crujiente y su sabor.
